Os dejo por aquí la reseña de este mes de marzo: un libro escrito por una mujer.
Sinopsis: Pocos días antes de morir, Nel Abbot estuvo llamando a su hermana, pero Jules no cogió el teléfono. Ahora Nel está muerta. Dicen que saltó al río. Y Jules se ve arrastrada al pequeño pueblo de los veranos de su infancia, un lugar del que creía haber escapado, para cuidar de la adolescente que su hermana deja atrás.
Pero Jules tiene miedo. Mucho miedo. Miedo al agua, miedo de sus recuerdos enterrados largo tiempo atrás, y miedo, sobre todo, de su certeza de que Nel nunca habría saltado...
He de decir que, aunque al empezar esta lectura no estaba del todo convencida de verme atrapada entre sus páginas, este libro ha conseguido engancharme hasta el final.
Puede que una de las cosas que más me haya gustado de esta novela haya sido el desarrollo narrativo de la trama, contado desde el punto de vista de diferentes personajes, algunos de ellos en primera persona y otros en tercera. Todos esos capítulos, por no hablar de la construcción psicológica de cada uno de ellos, encajan a la perfección, como si fueran las piezas de un puzle. De este modo, mientras sigues el misterio de las mujeres de la Poza de las Ahogadas, vas conociendo a los implicados, su papel en toda esa historia y cómo se enfrentan y relacionan los unos con los otros.
En definitiva, ha sido un libro que ha conseguido dejarme sin respiración y me ha mantenido en vilo hasta la última página con un final completamente inesperado. Ni que decir que incluso me ha gustado más que la primera novela de la autora, La chica del tren.
Si habéis visto la película o ya os habéis dejado atrapar por la escritura de Paula Hawkins, no dudéis en sumergiros en su segunda novela, y con más motivo si todavía no lo habéis hecho.

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