Translate

Entradas populares

jueves, 24 de octubre de 2019

Castillos de arena

Acariciado por el lejano murmullo de las olas, el niño jugaba sentado sobre la arena. En sus manos regordetas, moldeaba a su gusto la apariencia de aquella mole compacta. De entre sus carnosos labios, sobresalía la pequeña punta rosada de una lengua, signo de máxima concentración. 

Comenzaron a resurgir entonces los impresionantes muros del castillo, con sus torres y sus almenas, con su foso y su patio de armas. El niño se detuvo, crítico, para contemplar su obra. Había algo que no terminaba de convencerlo. Era un castillo bonito. Pero no el más bonito. 

Decidió hacer las torres más altas y los muros más extensos. Se lo quedó mirando. Todavía le faltaba algo. ¿Qué era un señor feudal sin sus vasallos? Sus manos empezaron a construir un pueblo de arena. 

Al principio fue una casa. Pero luego decidió que se necesitaba también una plaza. Y un pozo. Y animales. Y más gente cultivando las tierras del señor del castillo. Y caminos. Caminos que llevaran a otras aldeas de arenisca. Y más castillos, por supuesto. ¿Dónde se hospedaría el señor, sino? Y así hasta que, cuando se fue a dar cuenta, había creado de la nada todo un reino. 

Pero el niño seguía sin mostrarse satisfecho. Quería más. Nada le parecía suficiente. Sus manos siguieron moldeando la arena, dando vida a barcos que lo llevarían a otros imperios y reinos. La tragedia se sucedió en cuestión de segundos. 

Una ola se cernió sobre los dominios del señor del castillo, arrastrándolo todo a su paso y deshaciendo la ambición de su arquitecto. 

1 comentario:

  1. Tienes un don maravilloso... Bueno, tienes muchos, y uno de ellos es esa fantástica cabecita que inventa historias, relatos, anécdotas... Que te llevan a otro lugar y te enganchan. Sigue así :-*

    ResponderEliminar