Dejó el tenedor al lado del plato, ahora vacío. La carne había estado deliciosa y el vino que habían estado bebiendo durante la cena era igualmente bueno. Sin embargo, estaba preocupado.
Su invitada no había comido o bebido casi nada. Su plato y su vaso continuaban llenos.
-¿Va todo bien?-preguntó.
Se llevó una mano a la cabeza. De repente, había comenzado a sudar. Hacía mucha calor en esa habitación.
Ella sonrió.
-Por supuesto. Todo es perfecto.
Entonces se dio cuenta. Pero ya era demasiado tarde. El veneno ya había alcanzado cada parte de su cuerpo. Cayó de la silla al suelo, poniendo punto final a la cena perfecta para su asesina.
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