Este año me propuse acabar todos los pendientes de mi estantería. Uno de ellos era American Gods, de Neil Gaiman. Y es que lo único que había leído de este autor había sido su obra conjunta con Terry Pratchett, Good Omens, que amé tanto como su adaptación, que fue la que me dio a conocer la historia. Es imposible no querer a Crowley y Aziraphale.
Por eso, cuando vi American Gods, que también ha sido adaptada a serie por Prime, quise leerlo para saber más de este autor. Pero, aunque Good Omens lo acabé en cuestión de días, American Gods se me hizo un poco cuesta arriba. De hecho, como podréis ver en el título de este post, he sido incapaz de seguir con la lectura. Y normalmente, pese a que un libro no me guste, siempre intento llegar hasta el final, por si hay algo que me sorprende o para tener una opinión más completa. Fue lo que me pasó, por ejemplo, con La mansión de los chocolates, reseña del cual podéis leer en el blog. Pero en este caso me resultó imposible. La edición que yo tengo era un buen tocho de 600 o 700 páginas. Aguanté hasta la 200, puede que incluso menos. Recuerdo que intentaba marcarme una reta de lectura cada día para acabarlo cuanto antes. Y es que, aunque en un principio la trama llamó mi atención, se me hizo demasiado pesado. Era como una introducción que no terminaba nunca. Opino que, sinceramente, muchas descripciones sobraban. Y el trato de los personajes femeninos... bueno. Dejaban mucho que desear.
Simplemente, siento que tenía unas expectativas y me ha decepcionado. No es para mí. Y eso me hizo darme cuenta de que era una lástima que estuviera forzando una lectura cuando podía sustituirla por otra que sí iba a disfrutar. Y es que, por entonces me había comprado El duque y yo, del cual también podéis leer la reseña por aquí, y la idea de volver a vivir la historia de Daphne y el duque de Hastings se hacía cada día más tentadora. Así que, tomé una decisión, dejé definitivamente por perdido American Gods y me empecé el primer libro de Los Bridgerton. Y la verdad, no me arrepiento de nada. De lo que sí me arrepiento es de no haber sido mucho antes más selectiva con mis lecturas, y es que siempre intento forzarme para llegar al final, aunque no me guste. Pero la lectura no debería ser una tortura. Y eso, a veces, implica abandonar libros por el camino. Junto con American Gods, el único libro que he dejado sin terminar en toda mi vida ha sido el de Neuromante. Ni siquiera fui capaz de pasar del capítulo 1...
Y, supongo que igual que los errores nos ayudan a crecer, estos libros inacabados nos ayudan a ser más selectivos en nuestros gustos lectores. Porque al final, la lectura hay que disfrutarla y tiene que ser un placer. En cuanto a Neil Gaiman, no sé si algún día me atreveré a volver a leer algo suyo. ¡Si tenéis alguna recomendación podéis dejármela en los comentarios! Me animé a ver la serie de American Gods, pero igual que me pasó con el libro (esta historia parece maldita para mí) la segunda temporada se me hizo un poco bola, y dudo mucho que la retome. De hecho, he leído que la serie ha sido cancelada porque estaba teniendo problemas de audiencia.
¿Y vosotros? ¿Habéis abandonado alguna lectura recientemente? ¡Dejádmelo saber en los comentarios!
Holi
ResponderEliminar