-Recuérdame por qué estamos aquí esta noche.-dijo mi amigo.
Exhalé un profundo suspiro. Estábamos en frente de una vieja casa destartalada. Aún allí, a ambos nos llegaban los extraños ruidos y las voces. Obviamente, había escuchado un montón de historias siniestras sobre esa casa encantada antes, pero quería ver todo eso personalmente. Y ese chico había sido la única persona en la Tierra que había consentido en venir conmigo.
-Vale. Vamos.-y empezamos a acercarnos a la casa.
Abrimos la puerta y caminamos lentamente a través del suelo de madera. Nuestros pasos eran realmente ruidosos, y eso me hacía sentir nervioso, como si alguien pudiera oírnos llegar o algo así. El interior estaba tan oscuro que no podíamos ver nada sin ayuda de una linterna. Por suerte, había traído una conmigo.
De repente, oímos la puerta cerrando tras nosotros y la linterna dejó de funcionar.
-¡¿Qué ha sido eso?!-quiso saber mi amigo, asustado.
Estaba a punto de decir algo, pero simplemente, no podía emitir ni un solo sonido. Porque detrás de mi amigo, había una vieja ventana rota. Y en esa ventana, pude ver un enorme ojo negro, vigilándonos cuidadosamente. Antes de que pudiera advertirle, el ojo desapareció, y en su lugar, lo hizo una enorme mano que entró a través de la maldita ventana. Grité cuando vi cómo la mano agarraba a mi amigo y lo levantaba en el aire. Empezó a zarandearlo y yo estaba tan impactado que no me podía mover ni decir nada. Estaba paralizado. Entonces, otra mano apareció de la nada y empezó a desmembrarlo delante de mis ojos. Cuando terminó su trabajo, lo arrojó con violencia al suelo. Por supuesto, estaba muerto. Me pregunté si yo sería el siguiente.
Escuché, sorprendido, una voz. En realidad, se trataba de la voz de una niña.
-¡Mamáaa! ¡He roto otro otra veeez!
-Deberías ser más cuidadosa cuando juegues con tu casa de muñecas, cariño.