Apenas tenía fuerzas para abrir los ojos. Intentó
moverse, pero le costó más de lo que pensaba. Pese a todo, el robot se levantó,
cosa de la que se arrepintió casi al instante. Su brazo izquierdo cayó al suelo
con estrépito, al que su pierna siguió poco después.
Todo su cuerpo se convirtió en un montón de piezas
rotas, derrumbándola de nuevo. El robot hizo un último esfuerzo para mantener
sus ojos abiertos, que estaban cubiertos de lágrimas.
Todavía conservaba entera una de sus manos, con la
que intentó mover una vez más el resto de su cuerpo que todavía conservaba.
Pero fue inútil. En cuestión de segundos, la última de sus piezas desaparecía
también en la oscuridad más absoluta.
El robot cerró los ojos, a sabiendas de que no sería
capaz de abrirlos otra vez. Aun sin poseer un corazón, sentía que sangraba por
dentro cada vez que otra de sus piezas se desprendía y caía al suelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario