Esa
noche, mi camino a casa parecía más largo de lo habitual.
Estaba
muy oscuro y las farolas no alumbraban lo suficiente. Eso me hizo sentir
nerviosa. Nunca me había gustado la oscuridad.
Los
escuché. Los pasos tras de mí. ¿Era mi imaginación? No. Imposible. Estaba
segura de ello. Alguien estaba siguiéndome. ¿Pero por qué? ¿Y quién?
Comencé
a caminar más deprisa, intentando escapar de lo que fuera que estaba tras de
mí. Pero mis pies me llevaron hacia un callejón sin salida. Genial. Sentí ese aliento profundo en mi nuca, y
luego, la voz más dulce que jamás haya escuchado:
-¿Quieres
venir conmigo al lado oscuro, querida?
Me
giré y vi a un chico alto a mi lado. Vestía un traje negro y una máscara oscura
que cubría sus claros ojos grises. Tenía un pelo corto de color blanco y era
muy pálido. Él me ofreció su mano.
-No
tengas miedo de las sombras, querida. Ellas me conocen bastante bien.
Aun
cuando probablemente debería haber intentado escapar, decidí coger su mano.
Y
luego, caímos en la oscuridad.
Abrí
mi boca tratando de gritar, pero estaba tan impactada que simplemente no podía
decir nada. El chico continuaba sosteniendo mi mano. Él parecía realmente emocionado y no podía
parar de reír. ¡Aquello no era divertido!
Afortunadamente,
dejamos de caer pronto. Eché un vistazo
a mi alrededor. Había sombras por todas partes.
Y evidentemente, no había luz.
Era como caminar en la arena, en una arena suave y blanca.
Sin
embargo, sentí algo diferente en aquel lugar. No podía explicarlo, pero sabía
que allí había algo más que simple oscuridad y de que existía una razón por la
cual él me había llevado hasta allí.
-¿Qué
es este sitio?-le pregunté, confusa.
-El
lugar donde los sueños comienzan, querida.
El lugar donde las pesadillas se desvanecen y desaparecen.
Miré
a mi alrededor otra vez y finalmente pude entender un poco mejor lo que en
realidad estaba tratando de decir. A mi
alrededor, pude ver los destellos de luces blancas. Pero no se trataba de simple
luz. Allí, pude ver otros chicos y chicas como yo. Algunos de ellos estaban riendo y se les veía
realmente felices, pero otros habían perdido el brillo en sus ojos, y parecían
estar perdidos y asustados.
El
lugar donde los sueños comienzan, el lugar donde las pesadillas se desvanecen y
desaparecen.
¿Qué
demonios estaba haciendo yo allí?
-¿Por
qué me trajiste aquí?
-¿No
es evidente, querida?-sonrió-Estás asustada, pero eres lo suficientemente
valiente como para afrontar tus peores miedos, eres lo suficientemente valiente
como para ver la belleza que hay en la oscuridad.
-¿Y
por eso me seguiste?
-Exactamente.
Tienes un montón de potencial, querida. Y es por eso que tú te mereces esto.
-¿Merecer
qué? ¿La oscuridad?
-No.-rió
él de nuevo-Merecer ser mi heredera, mostrar a otras personas a no tener miedo
de la oscuridad.
Para
ser honesta, me sentí un poco orgullosa sobre ello.
-Está
bien.-me sentí sorprendida sobre lo que estaba diciendo-Lo haré. Seré tu
heredera.
-Excelente.
Bienvenida al lado oscuro, querida.
Por
primera vez aquella noche, sonreí.
-Pero
antes que nada, necesitas algo de ropa nueva.
Él
sacudió su mano y mi uniforme escolar comenzó a cambiar. Se transformó en un
precioso vestido negro decorado con pequeños diamantes. Una máscara oscura cubría mis ojos azules
también. Deseé haber podido tener un
espejo conmigo, porque estoy segura de que en ese momento lucía impresionante.
-Ahora,
estás lista. Puedes empezar cuando quieras, mi pequeña reina. Enseñemos al
mundo la belleza del lado oscuro.
Asentí
con la cabeza y desaparecí de allí.
Me
di cuenta de que estaba en la calle de nuevo.
A algunos metros de distancia frente a mí, había una chica. Parecía
estar un poco asustada. Sonreí, pensando
que había vivido la misma situación unos momentos atrás. Empecé a caminar tras
ella. Ella empezó a correr, pero yo fui más rápida.
Finalmente
ella se detuvo, exhausta. Me acerqué a ella, sonriendo. Ella alzó su cabeza y me vio, completamente
impactada. Le ofrecí mi mano.
-¿Quieres
venir al lado oscuro conmigo, querida?
Y tú, ¿vendrías al lado oscuro conmigo?✒😏
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