Hacía tiempo que la última esperanza de la humanidad se había desvanecido con las últimas luces, condenándola al caos y al terror al que ya habían sucumbido las ciudades.
En mitad de un silencio espectral, él avanzaba con mil ojos entre el cementerio de rascacielos que una vez se habían erigido desafiando a la bóveda celeste. Le rugió el estómago. Había perdido la cuenta de los días que hacía que no se llevaba algo a la boca.
Las plantas se habían podrido. Los animales habían muerto. Los días se habían vuelto calurosos y asfixiantes y las noches, heladas y letales.
Un ruido a su espalda lo sobresaltó y él se giró con el rifle en alto. Solo las armas de fuego parecían haber sobrevivido a la masacre. Un aguijonazo de dolor le atravesó la pierna y se llevó por delante su brazo. Cientos de manos hambrientas se lanzaron sobre el miembro mucho antes de que pudiera tocar el suelo, clavándole uñas y dientes. Sus rodillas cedieron y él se derrumbo, indefenso, ante los caníbales.
Todavía reunió las fuerzas necesarias para componer media sonrisa pensando, irónico, en todas las series y libros que, de alguna forma, les habían advertido de su trágico final. Ninguna les había dicho, sin embargo, que estas estaban más bien lejos de llegar con un virus.
Que en un mundo echado a perder como aquel, convertirse en un monstruo era la única forma posible de sobrevivir.
Un ruido a su espalda lo sobresaltó y él se giró con el rifle en alto. Solo las armas de fuego parecían haber sobrevivido a la masacre. Un aguijonazo de dolor le atravesó la pierna y se llevó por delante su brazo. Cientos de manos hambrientas se lanzaron sobre el miembro mucho antes de que pudiera tocar el suelo, clavándole uñas y dientes. Sus rodillas cedieron y él se derrumbo, indefenso, ante los caníbales.
Todavía reunió las fuerzas necesarias para componer media sonrisa pensando, irónico, en todas las series y libros que, de alguna forma, les habían advertido de su trágico final. Ninguna les había dicho, sin embargo, que estas estaban más bien lejos de llegar con un virus.
Que en un mundo echado a perder como aquel, convertirse en un monstruo era la única forma posible de sobrevivir.
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