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miércoles, 31 de octubre de 2018

Casa de muñecas

''No tengas miedo... solo queremos jugar...''

Estas palabras han hecho sentirme siempre aterrorizado. Me recuerdan cosas que quiero olvidar, cosas que nunca deberían haber pasado. 

Para quien quiera que desee escuchar, esta es mi historia. 

Cuando era tan solo un niño, solía visitar a mi abuela por Navidad. 

Un año, mis padres tuvieron que trabajar hasta el día de Navidad, así que tuve que pasar dos semanas y el día de Navidad incluido con mi abuela. 

Ella tenía un gato negro llamado Dolly y su casa estaba siempre llena de pequeñas y sonrientes muñecas. Realmente no me gustaban esas muñecas, y siempre trataba de mantenerme alejado de ellas. Me hacían sentir nervioso sin razón aparente. 

Ese año, en Nochebuena, estaba aburrido, así que decidí ir a jugar con el gato. Intenté buscar a Dolly, pero no la vi por ningún lado. Había decidido preguntarle a mi abuela al respecto cuando vi al gato entrando a una habitación oscura al final del pasillo. Decidí seguirla, curioso. Especialmente, porque esa habitación siempre había estado prohibida para mí, y tenía la sospecha de que era allí donde mi abuela escondía mis regalos de Navidad. Sin embargo, antes de que pudiera dar un paso, mi abuela apareció de repente. 

-¿A dónde ibas, cariño?-sonrió.

-Abuela, es el gato.-expliqué, señalando la habitación. 

-Oh, ya veo...-sus ojos brillaron de una forma diferente y siniestra-Que gatito tan travieso...-empezaba a sentirme asustado cuando se giró hacia mí y con una agradable voz dijo-Se está haciendo tarde... ¿Por qué no intentas dormir un poco?

Aunque solo eran las 7.30, no me atreví a desobedecerla, pero no pude dormir nada.  Cada vez que cerraba los ojos, horribles pesadillas acudían a mi mente. 

Finalmente, a medianoche, decidí levantarme y bajar las escaleras. Tal vez, si pudiera ver y abrir alguno de los regalos, dormiría mejor, me dije a mí mismo. 

Estaba muy oscuro, pero no quise encender la luz porque no quería despertar a mi abuela. 

Me sorprendí mucho cuando fui al pasillo y vi la puerta de la habitación abierta. Era la única luz en toda la casa. 

-¿Abuelita?-llamé, confuso. 

A medida que me acercaba a la puerta, empecé a escuchar a alguien susurrando. En realidad, se sentía como si hubiera un montón de gente tratando de hablar a la vez. 

Entré en la habitación, esperando a que algo terrorífico sucediera, pero la única cosa que vi allí fue...

-¿Muñecas?-pregunté, confuso. Parecía la habitación donde mi abuela guardaba todas esas muñecas tan raras. Me sentí algo decepcionado. 

Aunque no me sentía cómodo entre todas esas muñecas con sonrisas escalofriantes y ojos cristalinos, decidí echar un vistazo alrededor. 

Escuché los susurros otra vez, cada vez más claros, cerca de mi oreja. 

-Queremos jugar... Juega con nosotras... Juega con nosotras... 

Algunas de las muñecas habían perdido un brazo, otras un ojo...

-Queremos jugar... Juega con nosotras... 

A cada paso que daba, lucían más y más perturbadoras. 

-Juega con nosotras...

Pero lo peor de todo era que empezaban a parecer humanas. 

-No tengas miedo... solo queremos jugar... 

De repente, mi corazón dejó de latir. No podía creer lo que estaba viendo. Me acerqué. Y allí estaba. Sus grandes ojos amarillos abiertos, sus orejas alzadas, y una gran y terrorífica sonrisa, enseñando sus dientes. Alguien había convertido a Dolly en algún tipo de muñeca siniestra. Pero... ¿quién? ¿Quién querría...?

-Se una de las nuestras...

Sentí una presencia a mi espalda. Me giré lentamente y grité, aterrorizado. Mi abuela estaba ahí. Tenía un brillo rojo en los ojos y una gran sonrisa cubriendo toda su cara. En una de sus manos, sostenía unas tijeras. 

-Oh, parece que has descubierto mi secreto, cariño.-rió-Serás una muñeca preciosa. ¿Estáis de acuerdo...?

-Sí, será una de nosotras...-respondieron todas las muñecas riendo. 

Intenté correr, pero las muñecas me agarraron con sus pequeñas manos, riendo más y más fuerte. Tropecé y, poco a poco, comencé a sentirme cansado. Mi abuela estaba delante de mí, abriendo y cerrando las tijeras. Las risas se oían cada vez más fuerte...

-Queremos jugar... Queremos jugar contigo...

Me desperté y vi a mis padres allí, sosteniendo mis manos. Lucían realmente preocupados. 

-¿Qué... Qué ha pasado?-pregunté, con un terrible dolor de cabeza. 

-¡Gracias a Dios! ¡Estás bien!-mi madre empezó a llorar.

-Maldita sea... Sabía que no deberíamos haberte dejado solo en casa...

-Espera... Qué... No estaba solo, estaba en casa de la abuela...-acababa de darme cuenta de que la habitación, había cambiado completamente. Estaba vacía, y todas las muñecas no estaban allí. ¿Había sido todo un mal sueño?

-Oh, cariño...-dijo mi madre-Tu abuela murió hace siete años. Nunca llegaste a conocerla. 

En ese momento, sentí algo agarrando mi brazo. Lo levanté y allí había otra muñeca, mirándome y sonriendo.

-No podrás escapar. Jugemos... 

















1 comentario:

  1. ¡¡Feliz Halloween!!🎃 Sé que he estado un tiempo inactiva, pero espero que os guste esta pequeña historia de terror.💗

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