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domingo, 20 de mayo de 2018

Lienzo en blanco

Con el ceño fruncido y los labios apretados, contemplaba el lienzo en blanco que se hallaba ante ella, desafiante.

Pincel en mano, había permanecido así durante horas y no se había visto capaz de dibujar ni un solo trazo. Aquello era ridículo. Cerró los ojos por enésima vez e inspiró profundamente. La imagen era tan clara y nítida en su mente… ¿por qué simplemente no podía plasmarla? Todavía con los ojos cerrados, acercó el pincel al lienzo. El contacto de ambas herramientas la hizo estremecer, y a ciegas, comenzó al fin a desplazarse poco a poco sobre el cuadro, dejando entrever algunas pretensiones de formas y colores. Con el corazón latiéndole con fuerza, abrió los ojos. Frente a ella el lienzo, en el que ahora se veía la figura de una mujer. Las curvas de sus caderas, su larga melena morena llegándole hasta la cintura, sus finos labios fruncidos, sus pequeños ojos azules que parecían estar estudiándola con intensidad. Sintió que el corazón le latía incluso más deprisa al contemplar su creación. Aturdida, apartó la mirada de los ojos azules de la chica. Las mejillas le ardían. Qué estupidez. Con un bufido de resignación-por más perfectas que fueran, ella nunca veía arte en las obras que creaba- abandonó el pincel y la paleta en el caballete y se dejó caer agotada en el colchón, situado a pocos metros. El cansancio no tardó en hacer mella en ella y casi al instante en el que cerró los ojos quedó sumida en un profundo sueño.

La habitación del pequeño apartamento, sumida en el silencio, quedó entonces súbitamente iluminada por un extraño resplandor proveniente del lienzo. Comenzó poco a poco, unos cuantos destellos que parecían provenir de algunas partes del dibujo, hasta que este se extendió por completo, cubriendo la figura de la chica e incluso haciendo brillar la estancia entera con intensidad, como si allí mismo hubiese quedado atrapada una estrella. Se sucedió en ese momento algo extraordinario. La figura de la chica cobró vida y comenzó poco a poco a abandonar su prisión blanca. Primero sacando los brazos, después el tronco, y así hasta que quedó totalmente liberada del plano dimensional que el lienzo una vez le había ofrecido. Ella despertó y se frotó los ojos, molesta por toda aquella luz que la había cegado cuando la vio allí, a unos escasos metros, con una sonrisa traviesa en los labios. Se quedó lo que pareció una eternidad mirándola, sin saber qué decir, sin saber qué hacer. Sentía que las mejillas le ardían de nuevo. Como si pudiera adivinar sus pensamientos, la muchacha se acercó a ella y la abrazó sin dejar de sonreír. Sus mejillas se encendieron con mayor intensidad si aquello era posible. La chica le acarició con cariño la cabeza, le rozo las sonrojadas mejillas con la punta de sus dedos y se quedó lo que se le antojo la eternidad más dulce del mundo mirándole a los ojos. Aquellos traviesos ojos azules la tenían hipnotizada, era imposible mirarlos sin perderse en su océano. Y entonces, sin dejar de sonreír, junto sus labios con los suyos.


Desorientada, parpadeó un par de veces. Aún tardó unos segundos en cerciorarse de dónde se encontraba y qué sucedía a su alrededor. Entonces recordó. Una vez más, se había quedado pintando hasta tarde. Con un bostezo, se reincorporó en la cama y se alzó, caminando de regreso al lienzo. El dibujo de la chica continuaba allí, tal y como lo había dejado la noche anterior. ¿Un sueño? Pensativa, se pasó un dedo por los labios, perdida en el recuerdo de aquel beso, de aquellas caricias. Miró de nuevo a aquellos ojos azules que se habían convertido en el anhelo de sus deseos, y el corazón le dio un vuelco. La chica la miraba y sonreía divertida. Y al igual que ella, permanecía con sus dedos tocando de forma cómplice sus labios. 

viernes, 18 de mayo de 2018

Glass wings


By the time she arrived at the hothouse, it had been dark for hours. The moonlight, barely let intuit her slow and light movements in the middle of the darkness, as if she was a fragile butterfly. With a superhuman effort somehow strengthered by the fatigue that lashed her and with the help of a lever, she forced the old lock. 

The inside was dusty and disorganized. The objects piled up everywhere, like lost and abandoned dreams. In a place apart from the world, but that she could intuit, once had been the centre of all eyes. Then, she saw her there. In the middle of all those chaos, shining in the middle of all that darkness, a glass cabinet so big that it touched the ceiling. Inside, a pale-skinned young girl with long golden hair stood still with her chin straight and her eyes closed. A tear was frozen on one of her eyelids, and on her back, what looked like two  wings, which looked like fragile porcelain. She got rid of the hat that had been hiding her head so far, revealing the untidy strands of her light blue hair. With a decisive step, she got closet to the glass cabinet, her almost transparent blue eyes shone with intensity. Lever still in hand and without hesitation, she charged at the glass. When the glass broke into pieces, the girl opened her deep amber eyes, losing balance and fell into her arms. Her wings fluttered restlessly, or rather her wing. Because only one of them remained in one piece. The other one was completely torn.   
    The girl with golden hair looked at her with a confused face. She took off the coat that she was wearing in response, showing two wings identical to hers. And like her, one of the wings was completely shattered.
   -Good heavens! –she could finally murmur, stifling a scream- It can’t be possible… You… You really did… -she stifled another scream when the other girl nodded her head in silence- How… how much time has passed?
-Too much. The mortals were never reliable. I warned you that it was too dangerous, that you would be hurt and that they would want to take advantage of your power. But you didn’t want to listen to me. As always. –the girl with the crystalline look reproached her.
-Maybe you’re right, but I don’t regret anything. –she claimed with a special shine in her amber eyes and with a tired smile- If I could choose… I would meet them again, whitout a doubt. –finally, the tears that for so long she had forced to hold onto rested on her cheeks.
-Even if you suffer again? –the girl with transparent eyes wants to know, looking at her seriously.
-Without doubt. –she claimed.
-Come on, let’s go home. –the girl with blue hair sighed, apparently, annoyed- The Earth isn’t a place for angels.